Un lugar de encuentro de diferentes disciplinas artísticas. Un puzzle escénico donde convergen el teatro, la danza, la performance, la instalación, los audiovisuales y el público.
Han pasado dos años desde la última escena de La vida es sueño en la que Segismundo perdona la vida a su padre. Dos años en los que no ha podido conciliar el sueño. Segismundo es hoy un rey justo y magnánimo a ojos de su pueblo. Pero hay algo que le atormenta. Hoy disfruta de todos los caprichos de la corte pero su cuello recuerda la cadena. Una profunda división en su corazón le hace cuestionarse si es hombre o animal. El dolor de saber que es un monstruo le persigue en su huida hacia adelante, y morir, a veces, puede ser la solución.
La investigación:
Creemos en un teatro que explota sobre sí mismo.
Creemos en la danza como vehículo de palabras sin sonido.
Creemos en Calderón de la Barcas y sus sueños de vida.
Creemos en la performance com un poema incómodo.
Creemos en el espacio sonoro como el susurro que te recuerda que el tiempo sigue.
Creemos en las series de televisión.
Creemos en un cuadro en el que ves tu reflejo.
Creemos en que el público tiene algo que decir.
Creemos en las artes audiovisuales como tatuajes para tu ojo.
Creemos que un escenario es
Queremos meter todo esto en un escenario, en una pieza, en nuestros corazones.